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miércoles, 28 de enero de 2015

GOTAS PARA LA HISTORIA: JUAN JOSÉ CRESPO Y CASTILLO

INFLUENCIA DE LA CONTAMINACIÓN
AMBIENTAL EN LA CULINARIA HUANUQUEÑA
Por: Cipriano Lucio, Quispe Quispe [*]
“Los huanuqueños antiguos capturaban las challhuitas, los secaban al sol de
agosto y luego lo molían con ají. Era un manjar como condimento picante lamentablemente las callhuas han
desaparecido para siempre.”[1]

1.    A
MANERA DE INTRODUCCIÓN
Al leer un artículo
publicado por un colega de la “ciudad del rocoto relleno”, encontré una
referencia interesante al bagre y sus preparaciones. Al internarme en las
líneas de Enrique Ramírez Angulo (historiador agustino) pensé de inmediato cómo
la variedad culinaria cada día se reduce a una monotonía (papa, arroz y pollo);
o mejor dicho, al empleo de pocas materias primas o ingredientes, porque varios
de estos sencillamente van desapareciendo, especialmente como producto del
cambio climático que es una consecuencia de la agresión sin misericordia del
ser humano a la naturaleza, especialmente en la sierra y selva. Esto se da
fundamentalmente cuando las mineras contaminan lagunas, ojos o manantiales y
ríos como el Huallaga y el Marañón que antes eran almacenes naturales de la
fauna pluvial.
Desde esa inquietud, en
líneas contiguas se presentan ideas para rescatar algo que se ha perdido o está
por perderse. La culinaria propia de Huánuco está por perderse y nadie dice
nada, especialmente la que se elabora a base de productos ictiológicos.
Por otro lado, está la
intención de rescatar esa riqueza que se tuvo en el desarrollo autónomo y hoy
se está reduciendo y perdiendo la identidad local regional de Huánuco. Estas
líneas quizás hubiesen quedado en el manuscrito como tantos otros artículos que
tengo en mi “depósito” de papeles, libros y hojas, sino hubiera contado con el
apoyo desinteresado de dos profesores huanuqueños: Emiliano Flores Trujillo y
Andrés Jara. Estoy seguro que varias de sus ideas podrán apreciarse en estas
líneas.
Al
final de las ideas vertidas se presenta un brevísimo glosario a fin de rescatar
por lo menos los términos que son muy poco conocidos por las generaciones
presente y que paulatinamente se está perdiendo y hasta es difícil tener acceso
a la información. De alguna manera es el inicio de recuperación de lo perdido.
2.    LA
CULINARIA Y CONTAMINACIÓN AMBIENTAL  EN
EL PERÚ
Ramírez, en una de las
páginas asevera: “no podemos ser ajenos a los cambios que están sufriendo
nuestras cocinas locales, sea por la falta de insumos debido a cambios
climatológicos, escasez de agua, debemos asumir nuestro rol como preservadores
y difusores de las diferentes formas culinarias que enriquecen constantemente
nuestra gastronomía peruana”[2]
El agua como tal posee
una inmensidad de recursos naturales; es un almacén, pero ha sido atacado por
la mano del hombre. Los seres humanos hemos dado muestras en la mayoría de las
veces de atentar contra la naturaleza, por eso falta llevar adelante una
política de defensa ambiental y protección del agua.[3]
Existe toda una
legislación en defensa del agua y todos los recursos ictiológicos, pero la
sociedad citadina no hace caso, las empresas transnacionales explotadoras y
también las mineras informales prefieren defender sus intereses que asumir
responsabilidades serias, muchas veces acatan la ley, pero no la cumplen. Un
comportamiento diferente muestran los campesinos frente al agua. En realidad lo
consideran como fuente de vida y es tributado de manera muy especial[4] a través de sus pagadores,
ya que las aguas limpias son almacenes de las “challwas” que es el nombre con el
que se nomina  en el runasimi del sur a
los bagres, que hoy están casi ausentes en las culinarias locales. Recuerdo que
en una feria de mi pueblo en el siglo pasado había una ancianita que vendía
Challwa caldo (feria de Chichas) y nosotros en la estancia cuantas veces hemos
“challwado” para preparar challwa caldo con chuño acompañado de “sara janqa”.
En la actualidad ya quedan muy pocos almacenes de bagres, por causa de la
contaminación producida por la acción del hombre.










[1]
JARA MAYLLE,  Andrés.
Referencias por Facebook. Huánuco:
02.01.2015

[2]
RAMÍREZ ANGULO, Enrique. Entre molles y
fogones.
En: Blue Ribbon
Internacional. Revista Internacional
. Año 1. Nº 2. Arequipa: IMAKI.
Diciembre 2009. p. 19.

[3]
El agua y los recursos naturales.
En: Revista Convicción. Nº 73.
Arequipa, agosto 2009. p. 24.

[4]
MAMANI, Elmer. Pukial de vida. En: La revista “El Buho”. Año 1. Nº 1.
Arequipa, agosto de 2011. Pp. 25-27.

martes, 27 de enero de 2015

GOTAS PARA LA HISTORIA: JUAN JOSÉ CRESPO Y CASTILLO

GOTAS PARA LA HISTORIA: JUAN JOSÉ CRESPO Y CASTILLO: Temas del Bicentenario de 1812 JUAN JOSÉ CRESPO CASTILLO Y SU ACTUAR EN LA INSURRECCIÓN DE HUÁNUCO EN 1812 Por Cipriano L. Quispe Quispe [*]...



FALTA ESCRIBIR UNA BIOGRAFÍA AMPLIA BASADA EN FUENTES ACERCA DE JUAN JOSÉ CRESPO  CASTILLO..

lunes, 22 de julio de 2013

GOTAS PARA LA HISTORIA: Temas del bicentenario

GOTAS PARA LA HISTORIA: Temas del bicentenario: Temas del Bicentenario de 1812 FRAY   MARCOS DURÁN MARTEL:   ¿SEPARATISTA O REFORMISTA? (Su actuación en Huánuco en 1812) Por Cipriano Lucio...


lunes, 28 de enero de 2013

GOTAS PARA LA HISTORIA: JUAN JOSÉ CRESPO Y CASTILLO

GOTAS PARA LA HISTORIA: JUAN JOSÉ CRESPO Y CASTILLO: Temas del Bicentenario de 1812 JUAN JOSÉ CRESPO CASTILLO Y SU ACTUAR EN LA INSURRECCIÓN DE HUÁNUCO EN 1812 Por Cipriano L. Quispe Quispe [*]...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Temas del bicentenario

Temas del Bicentenario de 1812
FRAY  MARCOS DURÁN MARTEL:  ¿SEPARATISTA O REFORMISTA? (Su actuación en Huánuco en 1812)
Por Cipriano Lucio, Quispe Quispe
A manera de Introducción
Los movimientos del siglo XIX son asuntos de constante interés para investigadores en las ciencias humanas. Ellos han enfocado dichos temas desde diferentes aristas y han mostrado enjuiciamientos diversos.
La participación de los involucrados por voluntad propia o no, ha sido estudiada en diversos momentos y por distintos investigadores.
En Huánuco estamos a puertas de celebrar el Bicentenario del alzamiento de 1812, o el movimiento doceañista como lo denominó Juan Ponce Vidal, por tanto, se hace propicio no sólo de recordar a dichos personajes, sino sobre todo de explicar sus comportamientos en la medida de las posibilidades con objetividad.
En esta oportunidad nos ocupamos de manera escueta sobre la participación del Fray  Marcos Durán Martel en los acontecimientos de 1812. Líneas que presentamos a base de consulta de declaraciones que han sido publicadas por la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, desde allí hemos valorado la participación del Fray Marcos Durán y tratar de explicar sus intereses últimos que tuvo en esta participación.
Con los datos y las apreciaciones que presentamos seguimos animando al diálogo permanente que ya se debe iniciar con motivo del Bicentenario que se cumplirá el próximo año 2012. De manera que las líneas y las apreciaciones que presentamos en esta ocasión son iniciales; esperando ser mejoradas y hasta modificadas con futuras investigaciones.

1.  Referencias generales sobre el Fray Marcos Durán  Martel
Fray Marcos Durand Martel es descendiente de una familia radicada en Huánuco desde fines del siglo XVI. Perteneció a la orden de los agustinos y fue propietario de varios tabacales y estuvo en lucha constante con otros comerciantes o especuladores que estaban ligados a los subdelegados de Huánuco, Huamalíes  y Panatahuas.
Durán Martel representa de alguna manera el pensamiento criollo en primer lugar y enseguida al sector mestizo. Es decir, Durand Martel tiene intereses personales por ver afectadas sus propiedades (tabacales). De allí se colige que Marcos Durán Martel representa un sector de criollos reformistas, hay que ubicarlo dentro de los precursores reformistas, como bien el mismo manifestó en una correspondencia desde Ceuta el 18 de julio de 1816.[1] Se nota en las expresiones de Durán, su fidelismo hacia el monarca español.
Su disconformidad estuvo contra la administración más que nada económica, antes que una separación del dominio español. Es decir, fue anticolonialista, pero no un autonomista, según el pensamiento  del historiador Víctor Condori, cuando se refirió al estudiar un movimiento similar a fines del siglo XVIII.[2]
Se deja constancia que falta una investigación más rigurosa o en todo se desconoce los trabajos biográficos con amplitud acerca de este sacerdote reformista antes que revolucionario como se menciona constantemente.
La información que existe acerca del religioso Durán Martel, se puede encontrar en la publicación de la “Colección Documental de la Independencia del Perú”  tomo III y que consta de 5 volúmenes. De manera que en esta oportunidad me limito a  líneas que fluyen desde la información que brinda esta publicación especialmente en los dos primeros volúmenes a fin de captar algo de su pensamiento. También se advierte que dicho pensamiento corresponde al contexto del alzamiento en Huánuco acaecido  en febrero y marzo de 1812 que el próximo año cumple ya su bicentenario como queda dicho. Fecha propicia para avanzar algo más en la investigación histórica regional.
Antes de tratar su pensamiento debo advertir lo siguiente: quien mayor preocupación ha mostrado desde hace ya 100 años atrás respecto al religioso Durán Martel es Luís Antonio Eguiguren  (1912[3] - 1959). Quien dio a conocer datos muy importantes que todavía no han sido interpretados con amplitud y sin apasionamientos.

2. Datos acerca del Fray  Durán Martel en algunas declaraciones de los rebeldes de  1812
Según  la correspondencia que dirigen algunos vecinos de Huánuco al Intendente de Tarma el 20 de marzo de 1812 Marcos Duran Martel explica que quiso “contener a los insurgentes.”[4] El mismo documento declara que hay una diferenciación entre los componentes de cabildo y el pueblo.[5] Obviamente Marcos Duran Martel estuvo al lado del cabildo en estos momentos, debido a que aparece uno de los rubricantes  dirigido al Intendente que se hizo mención antes, allí deja su rúbrica junto con Juan José Crespo Castillo, Berrospi y otros.
Por otro, lado los declarantes inculpados Pedro Rodríguez[6] y don Pedro Tello[7] dan a conocer que Marcos Durand Martel mantenía alguna relación con los indios, aunque no lo acusan de ningún asunto comprometedor.
La declaración que realiza José Francisco Atencio del pueblo del Valle es muy interesante, he aquí las líneas textuales: “… Solamente sabe lo relativo a la persona de Fray Marcos Duran Martel del Orden de San Agustín por haberse hallado este en aquel pueblo, en claridad de teniente de cura, de quien supo el declarante tener íntima comunicación con los motinistas  Rodríguez, los que en una ocasión le llevaron un papel, el que dicho religioso lo leyó en la puerta de la Iglesia sin saber su contenido; pero que le oyó decir de palabra a los indios, que supuesto había comenzado el alzamiento era menester tuviesen empeño en concluirlo, y más cuando tenían tanto auxilio de gente de Huamalíes…”[8]
Hasta aquí observamos la participación de Marcos Durán Martel, su relación con uno de los insurgentes y animando que al apoyo del alzamiento  a fin de que esta pueda tener una culminación feliz, es decir, que cambie la administración colonial.
José González de Prada intendente de Tarma considera  a Marcos Durán Martel como culpable de “delito de sublevación y sustracción de bienes , en el saqueo hecho en esta ciudad”[9] Hace un llamado a fin de que en un plazo de tres días puedan comparecer ante el señor Intendente, documento que está fechado en Huánuco el 29 de marzo de 1812. En el mes de abril se manda que se le ponga en prisión y sus bienes sean embargados.[10]
El declarante Julián del Castillo vecino del pueblo del Valle, tiene la versión similar de José Francisco Atencio, dando énfasis que el alzamiento debe ser apoyado por ellos ya que cuentan con 5000 hombres que vienen de Huamalíes en su apoyo.[11]
El 3 de abril se hace el segundo pregón a Durand Martel y otros a fin de que se presenten ante el intendente de Tarma que se encontraba en Huánuco.
Mientras tanto Ignacio Rodríguez de la localidad de Chalguacocha da a conocer que el domingo 23 de febrero por la mañana Marcos Durán Martel apareció en Huayopampa (Parroquia) para apaciguar a los alzados.[12]
El 4 de abril de 1812 Juan José y Crespo Castillo, preguntado por la carta del 9 de marzo dirigida al alcalde de Chaulán, para convocar y seducir a los indios al alzamiento de manera literal responde:
Dijo que es de su puño, y letra, y que la carta escrita se la llevó Fr. Marcos Martel Durante (sic) para que la firmara.
Preguntado que conversaciones tuvo con Fray Marcos, y con que objeto le llevó la carta dijo: que no se acuerda de las conversaciones, ni de lo sustancial de ellas, y que la llevó la carta para que la firmara, y que no puede dar razón de más porque de nada se acuerda, y que en una palabra carece de entendimiento para responder las preguntas[13]
José Gonzáles Prada, hace el tercer llamado el 7 de abril de 1812 a Marcos Durán Martel y otros porque se les culpa de sublevación y sustracción de bienes a fin de que puedan presentarse.[14]
Manuel Carrillo uno de los declarantes informa acerca de Marcos Durán Martel, que en casa de doña Simona Goñi:
Fray Marcos Martel, Fernando Palomino y otros de quienes no hace mucha memoria, movida  conversación sobre un pasquín que se había encontrado en la ciudad, y que aun se empezó a leer por Fray Marcos su copia, expuso el deponente, que era lástima que se estrellasen contra los europeos, y que no se pillase a los pasquinistas, y según recuerda entonces fue según parece la noticia que dio Beraún del pasquín puesto en el Cerro …[15]
Lo que se observa en estas citas es la actitud de Marcos Durán la de secundar el movimiento reformista que los criollos y mestizos promovieron a inicios de 1812 y no hay un intención clara independentista o autonomista. Lo que si hay una es una disputa del poder en la administración colonial y la presencia de Marcos Durán Martel y otros es una respuesta a la exclusión que sufrieron en la administración colonial regional como bien ha explicado el historiador Nieto Bonilla, sigamos de manera textual lo que la cita dicta:
La presencia de los criollos regionales se producía porque se hallaban excluidos de decisiones y de ejercicio como también de influencia religiosa y económica, que los motivó como factor detonante para impulsar acciones de convocatoria hacia otro sector aliado que fueron los indígenas y este sector social respondió al llamado…[16]


3. Algunas discusiones: Durán Martel ¿reformista, anticolonialista o separatista?
Los breves datos que hemos mencionado nos muestra a un Marcos Durán Martel de alguna manera ligado a los indios por su trabajo en la doctrina de Santa María del Valle. Además, ayudando en la lectura de algunos escritos (cartas, pasquines) y por otro lado, se muestra con claridad su pacifismo y su ánimo de mantener el status quo y hasta llega a lamentar que haya atentados contra los europeos.
De todo ello podemos colegir que Durán Martel fue un reformista, con intereses netamente personales antes que colectivos, su interés giraba más por mantener un dominio político económico regional local, antes que de desligarse  del poder español.
Podemos decir que Marcos Durán Martel, no propició  el rompimiento total con el soberano de España, he ahí la realidad sobre Marcos Durán Martel.
Termino citando a Nieto Bonilla quien afirma lo siguiente al referirse a los criollos de 1812 y su participación en dicho alzamiento: “Deseaban mantener independencia política en el contexto regional de Huánuco… pero no la liberación total de España”[17]


[1] Eguiguren, Luís Antonio. Hojas para la Historia de la Emancipación del Perú. T. I. Lima: 1959. Pp. 507-512.
[2] Condori, Víctor. Repensando el levantamiento de Túpac Amaru II. En: PAIDEIA-AQP. Revista de análisis e investigación social y cultural. Nº 4. Arequipa, abril de 2011.p. 104.
[3] Eguiguren, Luís Antonio. Guerra separatista del Perú 1812: La rebelión de León de Huánuco. Lima. spi. 1912. 245 pp.
[4] Comisión Documental de la Independencia del Perú. T. III. Vól. 1 pp. 251,252.
[5] Ibíd. p. 266.
[6] Ibíd. p. 287.
[7] Ibíd. p. 290.
[8] Ibíd. p. 291.
[9] Ibíd. vól. II. p. 56
[10] Ibíd. p. 58.
[11] Ibíd. p. 59.
[12] Ibíd. p. 86.
[13] Ibíd. p. 102.
[14] Ibíd. p. 140.
[15] Ibíd. p. 153.
[16] Nieto Bonilla, Víctor. Contradicción y deseo de liberación de las regiones del siglo XIX. En: PAIDEIA – AQP. Revista de análisis e investigación social cultural. Nº 4. Arequipa, abril de 2011. p. 136.
[17] Nieto Bonilla, Víctor. Control político, sectores sociales y revolución de 1812 (Un estudio de la coyuntura política de Huánuco de fines del periodo colonial). Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana – UNFV, 2004. p. 131.

martes, 5 de abril de 2011

JUAN JOSÉ CRESPO Y CASTILLO

Temas del Bicentenario de 1812
JUAN JOSÉ CRESPO CASTILLO Y SU ACTUAR EN LA INSURRECCIÓN DE HUÁNUCO EN 1812
Por Cipriano L. Quispe Quispe [*]
Crespo  y Castillo no fue precisamente uno de los caudillos que preparó la rebelión…[1]
Pensamos que la nueva historia de 1812 tiene que escribirse considerando los actores sociales y la participación de cada uno de ellos[2], además, se tiene que explicar con claridad el rol que jugaron los intereses particulares de los participantes.
Se hace necesario pensar en la actuación y responsabilidad por ejemplo de don Juan José Crespo Castillo desde el comienzo de sus actuaciones a fines de febrero de  1812. Quizá nuestras afirmaciones no concuerden con varios autores, pero empecemos por considerar el planteamiento que ha presentado el doctor Virgilio Roel Pineda en relación a la actuación de Crespo Castillo en compañía de la junta que le acompañó  al asumir el mando en Huánuco el tanto el 26 febrero y como el 2 de marzo. Sigamos lo que dicta la cita:
La preocupación principal de esta junta se concentró en el apaciguamiento de los ánimos, en lugar de buscar su canalización hacia el establecimiento de un buen aparato defensivo, en previsión de la inevitable ofensiva enemiga, que a ojos vista se estaba preparando por el Virrey y el intendente de Tarma. Ello se pone de manifiesto en una comunicación que le remiten al vicesoberano de Lima los integrantes de la junta, en que hacen saber que han asumido el gobierno local únicamente por causa del vacío de poder ocasionado por la ausencia de las autoridades coloniales, y que su acción se orientaba fundamentalmente a buscar los medios de ponerle fin a la insurgencia. Lo grave de todo es que sus expresiones eran verídicas, y que con una conducta así ningún movimiento podía ser llevado al triunfo.[3]
La cita extensa nos muestra cual era la actitud de dicha Junta que estuvo encabezada primero por Domingo Berrospi y luego por Crespo y Castillo. Si uno observa con cuidado las afirmaciones de Virgilio Roel, podría decirse que la finalidad última de esta Junta era poner fin a la insurgencia.
Cae en la responsabilidad de Juan José Crespo Castillo el no haber organizado mejor a los alzados, juntamente con los vecinos notables, que cuando observan que sus propiedades son atacadas, hacen cambiar el rumbo de los planes iniciales que habían planteado los campesinos encabezados por sus alcaldes. Asimismo con la participación activa y comprometida de uno de sus comandantes el mestizo de Quera José Contreras, quien fue asesinado a sabiendas del grupo “pacificador” en Huánuco y siendo uno de los miembros de dicho grupo Juan José Crespo Castillo.
Además, esta sentencia de Roel Pineda está corroborada por los argumentos que presenta su hija del mismo Crespo Castillo quien en varias oportunidades asevera que su padre nunca estuvo comprometido de su propia voluntad en el asunto de los alzados y que tampoco poseía las capacidades para asumir tremenda responsabilidad. Sigamos unas líneas que presenta Petronila Crespo Castillo hija de don Juan José:
Veamos pues en nuestro proceso quales fueron circunstancias en que se hallaba mi Padre para franquearse a ser caudillo de los revolucionarios; en primer lugar tiene vuestra alteza a un hombre quasi octogenario privado muchos años ha, de resultas de la gravísima enfermedad de tabardillo que padeció, de un juicio acertado y maduro, habitualmente achocoso, y de un alcance muy limitado, en segundo que inclinados los indios sin duda con estos antecedentes á elegirle por cabeza de aquel tumulto, no solo le proclaman tal, sino que le amenazan con la pérdida de la vida, sino acepta el cargo…[4]
Si estas declaraciones son verdaderas y las declaraciones de los testigos que se presentan en defensa de Crespo Castillo, -que en oportunidad no muy lejana se estudiará  con amplitud- entonces podemos colegir que estamos ante una Junta encabezada por un hombre que no tenía las capacidades, ni los requisitos mínimos para encabezar a los alzados.
El fracaso del alzamiento de los campesinos entre otros factores[5] se debe fundamentalmente a la carencia de un líder conductor. Si la declaración es correcta y los alzados lo eligieron como su jefe lamentablemente se equivocaron o podría pensarse que optaron por el “mal menor para su proyecto revolucionario.”[6] Es decir, que fue una elección fatal ya que días después los conduciría a una derrota segura como la ocurrida el 18 de marzo, que muy poco se hace mención cuando se prosa sobre Crespo y Castillo. En aquel encuentro desigual donde los españoles sólo tuvieron “tres heridos” o cinco casi sin consideración, mientras que en las fuerzas insurgentes reinó el desorden[7] y la total ausencia de estrategias, pérdida de muchas vidas, heridos y apresados, que definitivamente es responsabilidad de los líderes.
Caso similar se puede observar en la actuación de uno de los conductores de los insurgentes José Rodríguez.
Después de la toma de la ciudad de Huánuco (22-23 de febrero) por los campesinos alzados del Partido de Panatahuas y chupaychus, se da el primer encuentro con las tropas españolas en la localidad de Ambo el 5 de marzo de 1812 en donde dentro de la tropa insurgente había “60 muertos casi todos indios.”[8]
Allí no sucumbió ningún español, salvo algunos heridos que tuvieron el tiempo suficiente para escapar algunos hacia Chaucha y otros hasta Huariaca. Una vez abandonada el pueblo de Ambo por los españoles, los insurgentes ingresaron a dicho pueblo e iniciaron a saquear no sólo ahí sino que también en otros pueblos se actuó igual (Huacar, Pallanchacra y otros). Los insurgentes no llevaron hasta las últimas consecuencias en esta ocupación por carecer de un mando preparado y decidido en romper por completo con los “chapetones” o en todo caso tuvieron intereses encontrados, con la intención y decisión que habían tomado los campesinos por ello impidieron que los actos se lleven hasta las últimas consecuencias. Leamos por unos momentos lo que una cita dicta a la letra:
En Ambo pretendieron romper las puertas de la Iglesia, en busca de chapetones y armas, pero el comandante Rodríguez, su jefe, hizo valer su autoridad, haciéndoles desistir.[9]
Entonces aquí hay un asunto clave que nos muestra que existe una contradicción en el actuar de los alzados y el comando. Las actitudes mostradas de esa manera no obedecen a estrategias en tiempos de guerra y peor aun cuando se tenía que enfrentar a un ejército profesional como el comandado por el Intendente de Tarma Joseph Gonzáles de Prada.
Ad portas del Bicentenario del alzamiento campesino ocurrido en 1812, se hace necesario poner en debate la explicación de los acontecimientos que han ocurrido cerca de 200 años atrás, considerando el actuar de los diferentes grupos. Tarea que debe iniciarse analizando el comportamiento de los dirigentes que no supieron asumir su responsabilidad en acorde a las circunstancias. Es tiempo de desempolvar datos y corregir la historiografía oficial y repetitiva a la que estamos acostumbrados.

[*]clqqare@yahoo.es                       clqqare@hotmail.com


[1] Ordoñez Salcedo, Samuel. Semblanza de Juan José Crespo Y castillo: Líder de la revolución de 1812. En: Los precursores olvidados. Huánuco: Cooperativa de Crédito “San Francisco”, 1972. p. 113.
[2] Nieto Bonilla, Víctor. Control Político, sectores sociales y la revolución de 1812. Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2004. Pp. 51-59.
[3] Roel Pineda, Virgilio. Conatos, levantamientos, campañas e ideología de la Independencia. En: Mejía Baca, Juan (Editor) Historia del Perú. T. VI. Lima Editorial Juan Mejía Baca, 1980. p. 103. (Negrita nuestro).
[4] Crespo y Castillo, Petronila. En: Colección documental de la Independencia del Perú: La revolución de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes de 1812. Tomo II. Vól. 4º. Lima: Editorial Universo S. A., 1972. p. 135.
[5] Nieto Bonilla considera la superioridad  de las armas de los españoles en contraposición de las de los insurgentes. (Ibíd. p. 119).
[6] Vidal Roldán, Róger. La noche más larga de Huánuco: 22 de febrero de 1812 (Ensayo histórico). Huánuco: Industria Gráfica Planeta, 2005. p. 178.
[7] Jadó, Pedro Angel. Relación de la revolución de León de Huánuco, de 1812, por el Dr. Pedro Angel Jadó, cura español de la doctrina de Huariaca. En: Colección documental de la Independencia del Perú. Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX: La revolución de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes de 1812.  Tomo III, Vól. 4º. Lima: Editorial Universo S. A., 1972. pp. 213-214. Y parte de Gonzáles de Prada fechada en Quicacán, 18 de marzo de 1812.
[8] Ordoñez Salcedo, Samuel. Ibíd. p. 115.
[9] Ibíd. p. 116.